Una comida compartida en la avenida Grandville

Traducción al español gracias a Nelly Jordán de Flores.
Ayuda editorial provista por Andres Abreú, Editor del Vocero Hispano.
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Tuvimos el privilegio de ser invitados a compartir una comida entre los residentes de la avenida Grandville en la Asociación de Vecindarios de Roosevelt Park. Estas son sus historias.

Mientras nos sentamos alrededor de la mesa, tragando rápidamente el Pepian caliente -algunos de nosotros entre mordiscos de Bistec a la mexicana y mientras otros se calentaban las manos con las tortillas calientes hechas en la casa de abajo en la calle - empezamos a compartir nuestras esperanzas y sueños del mañana al mismo tiempo que nos reíamos de los contratiempos del ayer. Nos sentábamos muy cerquita, chocando nuestros codos con los de los otros y aunque algunos éramos extraños el uno con el otro y nuevos en el vecindario, la respuesta a los contratiempos fue siempre una sonrisa.

Las invitadas se ponen en fila para servirse un plato de comida.

Para Eluwida Calderón, Blanca Santizo, Rocío López, Margarita Ortíz, Sonya Eatmon, Rocío Reyes, Angélica Villami, Josefina Maldonado y Dominga Lucas, la capacidad de compartir ha sido posible gracias a “La Casita.” La Casita se refiere a la comunidad que ellos han sido capaces de construir con los límites físicos de la Asociación de Vecinos Roosevelt. Aquí, cada uno es bienvenido. Calderón explica, que ella viene aquí para no sentirse sola y Santizo la interrumpe a media oración con una sonrisa y explica que aquí es a donde viene directo después que supo los resultados de las elecciones en noviembre.

Para ella, los resultados de las elecciones significaron un sentimiento negativo agobiador en contra de los inmigrantes como ella. En los buenos y los malos tiempos, recuerda a los otros, viniendo a reunirse para compartir poquitos de los sabores de casa.

Ortiz hace espacio en su plato para agregar un poquito de arroz amarillo decorado con trocitos de zanahoria, acomodando la tortilla de las que Lucas pasó su tiempo haciendo a mano ayer. Ortiz tiene hambre y está emocionada de pasar otra tarde compartiendo con algunas de sus amigas cercanas. Entre el sonido del tenedor plástico y el plato de duroport (poliespuma, estereofóm), Angelica Villami eleva su voz un poquito más fuerte para decir que ella ha vivido en el vecindario por dos semanas, después que ella, su esposo y sus dos hijos pasaron muchos años trabajando en las cosechas en los estados de Florida, Carolina del Norte y Michigan. La razón de mudarse fue por estabilidad y salario más altos, y mejores oportunidades de trabajo.

Ya recogimos todos las blue-berries de Michigan, explica Villami, recordando las incontables horas en que su esposo, Angel Alarcón y ella pasaron de rodillas bajo el calor del sol en Michigan, cortando cuidadosamente los mejores y maduros arándanos.

Lopez, quien se pasa la mayor parte del día cuidando a su hijo Daniel de un año, habla acerca de su deseo de volver a trabajar, pero no ha podido encontrar una guardería económicamente accesible y no se siente bien dejando a Daniel con cualquier persona y agrega: “No tengo a quién pedirle que cuide a mi niño, pero me gustaría trabajar limpiando casas, “ comparte Lopez.

Cuando se le pide a Ortiz que describa su comunidad, ella inmediatamente responde: “Es muy humilde - somos muy trabajadores.”

Lopez explica que para ella, fue muy difícil aprender a usar los autobuses para llegar a ciertos lugares. Cuando ella acababa de llegar a Michigan, no hablaba Inglés y le daba mucha vergüenza pedirle a alguien que le ayudara a pedir el boleto del autobús. Pasó mucho tiempo entre la primera y la segunda vez que usó el transporte. Ella enfatiza, que tuvo que esperar hasta tener suficiente valor para intentarlo de nuevo. Andar en los autobuses es algo que ella hace regularmente y a lo que ya no tiene miedo para ayudar a otros a enseñarles cómo usarlo.

Lopez trajo un platillo para compartir , ella le llama “gelatina con amor “ o sea jello with love. Son tres cubos de gelatina roja, azul y verde entre gelatina blanca hecha con leche - que resulta ser una fiesta de confeti en tu boca.

Este grupo de mujeres es la columna vertebral de esta comunidad -repartiendo volantes de la limpieza del vecindario, ofreciendo sus habilidades de inglés para la nueva familia en el vecindario que, tal vez, necesita llenar formularios o entender las tareas de la escuela de sus hijos, ser voluntarios en los salones de clase de sus hijos para asegurarse de que todos los estudiantes pongan atención al maestro.- Su meta es asegurarse de que nadie más se sienta extraño como una vez les pasó a ellas.

“Cuando recién llegué, muchas gentes no tenían paciencia conmigo porque no hablaba bien el inglés,” resalta Lucas. Ella no tiene miedo de traer a todo el que conoce y llevarlo para que se presente por si mismo al equipo de la Asociación del Vecindario Roosevelt Park. Para Lucas, esta Asociación es su refugio seguro y su segundo hogar. El lugar a donde primero llegó para lamentarse días después del escándalo que rodeó la muerte trágica de su esposo.

“Tenía tanto dolor que sólo podía sentarme en esa sillita de la esquina y dormirme hasta que mis niñas salían del colegio” comparte Lucas.

Nuestra Casita para muchas de estas mujeres ha servido como lugar de respiro, un lugar donde pueden ser escuchadas, hacer preguntas y aprender.

Aquí, ellas aprenden a llenar los papeles para el seguro de salud, cómo pagar sus cobros y más recientemente todas han sido parte de la clase de inglés para mejorar sus habilidades con el idioma.

Las empleadas de la Asociación del Vecindario Roosevelt, de izquierda a derecha, Elizabeth Llamas, Rocío Rodriguez y Amy Brower.

La Asociación del Vecindario Roosevelt Park (RPNA por sus siglas en inglés) fue fundada en 1978 y ahora cuenta con tres trabajadoras con sueldo, Amy Brower, Directora Ejecutiva, Rocío Rodríguez y Elizabeth Llamas, ambas trabajadoras de Educadores y Organizadores de Prevención del Crimen. Brower, que es la nueva agregada al grupo, trajo una deliciosa ensalada de frutas para compartir. Lucas dice que ella se sentía muy nerviosa al principio cuando Julie Niemchik -la directora ejecutiva anterior- estaba haciendo el cambio para salir y Brower llegó hace seis meses, no estaba segura si ella seguiría siendo bien recibida aquí. Ambas se ríen de eso ahora, cuando han encontrado afinidad en el amor por el café y la comunidad.

“En las mañanas, Amy nos prepara el café y nos permite salir y entrar al edificio sin preguntar.”

Aunque Brower es nueva en el trabajo, se ha ganado ya la confianza de muchos en su comunidad. Reyes, Maldonado y Lucas no tienen temor de demostrar sus elogios a Brower, porque en parte es por ella que Casita a sobrevivido.

Rodríguez, quien también ha servido en la Acción de Padres Líderes en la escuela Primaria César Chávez, la escuela a la que va su hijo, es la que ha traído al grupo de mujeres para los almuerzos del mediodía con un plato de frijoles al vapor para compartir con los demás.

Miembros de la comunidad comparten una comida juntos en el edificio del la Asociación del Vecindario Roosevelt.

“Yo quiero a mis residentes, su amistad y su confianza,” comparte Rodríguez.

Rodríguez, quien creció en el vecindario, entiende fácilmente lo que es vivir en este vecindario y todas las barreras que su comunidad enfrenta. Para Rodríguez, estas mujeres le recuerdan cada día que el poder de las mujeres en su comunidad tiene que hacer un cambio. Aunque muchas veces, no son reconocidas por su trabajo fuerte para levantar la comunidad --nos comparte que el vecindario no sería lo que es hoy sino fuera por ellas.

La fortaleza de la comunidad Grandville.
 

Cuando el ruido alrededor de la mesa empezó a disminuir, cada quien se sentó de regreso en sus sillas con los estómagos y los corazones llenos -López comparte, “esta es nuestra casita”.

On The Ground GR

Son unas series enfocadas a informar sobre el rápido crecimiento comunitario. Estas series resaltarán y celebrarán a las comunidades ubicadas entre la avenida Grandville.

En los siguientes meses, los reporteros de On The Ground GR, estarán tocando a su puerta para conocer a los vecinos y miembros de la comunidad. Nuestro deseo es profundizar más en temas que les interesan a los residentes de estas comunidades. Ya sea para celebrar la diversidad, así como fortalecer esta área. Estaremos en las calles escuchando todos sus comentarios, opiniones y aportaciones, y no sólo eso, queremos reconocer la unidad de la comunidad, el espíritu de positivismo y su vitalidad.

Usted nos puede encontrar On The Ground GR´s en twitter (#OnTheGroundGR @rapidgrowthmedia), Facebook e Instagram. Para comunicarse con la editora de On The Ground GR, Michelle Jokisch Polo, (lea acerca de Michelle aqui), usted puede enviar un email a [email protected] y seguir en Facebook e Instagram.

On The Ground GR es auspiciado por The Frey Foundation, The Grand Rapids Community Foundation y la Steelcase Foundation una organizaciónes

Fotografía por Dreams by Bella.


 
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